Biografia
Julio Castejón nace en Madrid el 9 de junio de 1951. Hijo y nieto de ferroviarios, se cría en el seno de una familia humilde que habita en un barrio próximo a la estación. Vive una infancia marcada por el entorno urbano, la escuela franquista, el fútbol, los tebeos y la radio que suena por el patio de vecinos; a través de ella le alcanza de lleno la explosión del rock and roll y la llegada de los Beatles.
Ya en el instituto tiene el primer contacto con una guitarra, pero es a partir de la muerte de su padre, con catorce años, cuando siente vocación por la música. Comienza tocando con amigos del barrio e ingresa, con sólo dieciocho años, en los Hándicap; un grupo en onda pop donde toca la guitarra y ejerce como voz solista actuando en pequeños escenarios de salas y discotecas de la época.
Se integra en Asfalto en 1974, el grupo que marcaría su vida para siempre. Durante cerca de cuarenta años realiza más de mil conciertos y publica casi una veintena de discos. Es el único miembro del grupo que participa en todas las formaciones, convirtiéndose así en la espina dorsal de la banda y en la referencia necesaria para entender su trayectoria artística.
En paralelo a su carrera con Asfalto, Julio Castejón ha sido productor discográfico y ha participado en otros proyectos. En 2000 publica “¿Hay Alguien Ahí?” su primer disco en solitario. En 2004 repite experiencia con ¿El Corazón de la Manzana?
En 2011 Julio Castejón presenta “Vía Cortada al Paraíso” y anuncia la publicación de un libro autobiográfico “Ahora que me Acuerdo” en el que refleja su experiencia vital, que es testimonio del tiempo y el entorno que le ha tocado vivir.
Julio Castejón se ha caracterizado por ser un músico equilibrado que siempre intenta mantener una línea coherente en todo lo que hace, sin ceñirse a estilos concretos. Aun así, se le reconoce como uno de los más brillantes músicos de rock de nuestro país. Está más próximo al rock progresivo que al pop, al hard o al jazz. Tiene la facultad de inventar historias que trasmiten poesía dentro de la cotidianidad del entorno que le es común respecto de su tiempo, actual o pasado. Se reconoce cierto toque intelectual que añade consistencia elemental a su obra.