Nuevo concierto el 15 de mayo


Según manifiesta Julio, propone un concierto con un contenido distinto al que habitualmente le hemos escuchado en sus últimas citas.

Son muchos los músicos que viven entre el agradecimiento a su público por todo lo que les ha dado y la voluntad de seguir sintiendo emoción sobre el escenario; algo que entra en conflicto con las interpretaciones obligadas, que terminan convirtiéndose en rutinarias.

La relación entre el nombre de Julio Castejón y la marca Asfalto es indisoluble. El reconocimiento le ha llegado a lo largo de décadas creando e interpretando canciones ligadas a la banda, en cualquiera de sus diferentes etapas. Pero no es menos cierto que, a partir del año 2000, Julio inicia en paralelo la publicación de hasta siete álbumes en solitario.

Dentro de esa parte de su obra se encuentran piezas que bien podrían haber formado parte del repertorio de Asfalto, pues el sello Castejón está implícito en ellas. Sin embargo, han sido escasas las ocasiones en que hemos podido escuchar estos temas en directo.

Resulta lógico, por tanto, que Julio quiera ofrecer un concierto en el que el eje fundamental del repertorio se articule en torno a esas canciones, y así lo anuncie.


 

Éxito de la tercera edición del ASFALTO FAN DAY

 

 

 

Cuando una sola persona concentra en su nombre —ya para siempre ligado al de Asfalto— tanto talento sobre un escenario, es evidente que algo ha hecho bien; no solo como músico, sino también como compañero y amigo.

Quienes asistimos al último Fan Day fuimos testigos del afecto que despierta Julio Castejón entre quienes también eligieron cabalgar por los duros caminos de nuestro rock. No es extraño que en muchos momentos se le viera emocionado; una emoción que también nos alcanzó a algunos, conscientes de lo importantes que son estos conciertos para él.

Se han publicado crónicas del concierto, sin duda firmadas por quienes mejor saben hacerlas. Pero lo que quisiera dejar constancia aquí es del profundo arraigo que la música de Asfalto tiene en quienes llevamos décadas escuchándola y sintiéndola. Esta misma tarde, una amiga que asistió al concierto tras casi veinte años sin acudir a ninguno, me decía que había experimentado exactamente la misma sensación que entonces.

A veces uno se detiene a analizar la naturaleza de las cosas que nos suceden y, más que comprender por qué, preferimos dejarnos arrastrar por ese instinto que impide admitir que en realidad somos nosotros quienes cambiamos el lugar desde el que observamos los acontecimientos. Pero en el caso de los momentos de emociones compartidas, por mucho que el paso del tiempo nos haya cambiado, son sensaciones que permanecen intactas en el mismo sentido.

Bravo por Julio, por su decisión de evitar que la música de Asfalto se extinga… al menos hasta que lo hagamos el último de nosotros.

Viva el Fan Day y que, al menos una vez al año, tengamos la oportunidad de sumergirnos en esas canciones que forman parte inseparable de nuestra vida.

GAL


Nuevo disco en mayo "Desde la periferia"

 


Se ha anunciado la publicación del que será el séptimo disco de estudio que llevará por título "Desde la periferia". 

Las mezclas están prácticamente terminadas y se nos ha anticipado el que va a ser el primer single "En el filo del horror".

Escuchando este adelanto, según hemos leído en redes sociales, se acrecienta el interés en conocer el resto del álbum. No hay duda de que este tema, así como el video que lo acompaña, refleja ese compromiso que de siempre ha tenido Julio con las causas sociales. 

En cuanto a lo musical, no hay mucho que comentar pues esta pieza porta todos los rasgos de excelencia a los que el autor nos tiene acostumbrados. Si el resto del álbum va por este mismo carril, sin duda, no va a haber ruptura de las expectativas. 



Recuerdo de una noche muy especial


Ayer se cumplió justo un año del que tal vez haya sido el concierto más especial entre los cerca de 2000 que he llevado a cabo a lo largo de mi vida: el de la despedida de Asfalto de los escenarios. 

Sin añoranza, sin melancolía, en ese rincón de la memoria donde albergo los recuerdos más esenciales, permanece en mí el sentimiento de haber cerrado con la mayor dignidad la trayectoria de un nombre que, para algunos, representa mucho; para mí, todo. Y es que lo que soy, como músico, también en parte como persona, se circunscribe al desarrollo de una profesión que elegí siendo bien joven, aun a riesgo de renunciar a otras muchas cosas que, por momentos, he echado  de menos. 

Entre esta foto tomada justo hace 55 años, la primera vez que pisaba un escenario, y la de arriba, ha pasado la mayor parte de mi vida. De común entre ellas, la imagen de un momento feliz. Si, al bajar de aquel sencillo escenario, el de una pequeña sala de la barriada de Usera, en Madrid, alguien me hubiera preguntado si más de medio siglo después me veía en situación parecida, creo que hubiera respondido que sí. Insolente y presuntuoso. También convencido. Y es que, tras aquella mi primera experiencia, tal vez fue que me veía haciendo eso mismo de por vida, es decir, alineando sobre un escenario mi yo real con mi yo deseado. Lo tenía claro pese a que no sospechara el modo y la forma en la que poder realizar ese viaje a un destino tan altamente incierto. Estaba dispuesto a hacerlo. 

Y sí, he realizado el trayecto que hay entre un anhelo y su materialización. No todo el mundo lo consigue, me siento afortunado. Lo he hecho a través de un camino a menudo tortuoso, hostil, pero tantas otras veces grato. Entre el punto de partida y la meta, he observado un paisaje que me ha hecho ser mejor persona, pienso. 

La noche del 13 de mayo del pasado año, consciente de que cerraba un ciclo, podría decir que visualizaba mi carrera como un trayecto coherente, honroso. No pude evitar que la emoción quebrara mi voz en muchos momentos pero, mentiría si dijera que ello pesase más en mi actitud que la voluntad de querer hacerlo lo mejor posible. Es esa parte de mí que se involucra en buscar la excelencia. No es de ahora, me ha pasado de siempre. Percibo el escenario como un encuentro con quien me quiere y al que no quiero defraudar. En esos momentos siento que me debo a las expectativas y quiero que todo sea como se espera.  

Entre los recuerdos de aquella noche contemplo los muchos abrazos que se repartían por los rincones de la zona de camerinos, entre unos y otros. Aquella estampa, para mí, tenía un significado especial: gracias Asfalto.